Imágenes desde el
páramo. Algunas
visiones acerca de la fotografía de Juan Rulfo
visiones acerca de la fotografía de Juan Rulfo
Joaquín Ríos Martínez
Kino*
“El principal
instrumento de un fotógrafo son sus ojos. Por extraño que parezca, muchos
fotógrafos eligen usar los ojos de otro fotógrafo, sea del pasado o del
presente, en vez de los suyos. Estos fotógrafos están ciegos”.
Manuel Álvarez Bravo
Páramo es un
término –según la enciclopedia virtual- que deriva del vocablo latino paramus y que refiere, por lo general, a
una superficie llana, poco fértil y desértica, que suele estar ubicada varios
metros sobre el nivel del mar. Por extensión, la noción también se emplea para
nombrar a los sitios que no brindan abrigo o protección.
“Juan
Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, conocido como Juan Rulfo (Sayula,
Jalisco, 16 de mayo de 1917 - Ciudad de México, 7 de enero de 1986), fue un
escritor, guionista y fotógrafo mexicano, perteneciente a la generación del 52.
La reputación de Rulfo se asienta en dos libros: El Llano en llamas, compuesto
de diecisiete relatos y publicado en 1953, y la novela Pedro Páramo, publicada
en 1955”.
“Juan Rulfo
fue uno de los grandes escritores latinoamericanos del siglo xx. En sus obras
se presenta una combinación de realidad y fantasía cuya acción se desarrolla en
escenarios mexicanos. Sus personajes representan y reflejan el tipismo del
lugar con sus grandes problemáticas socio-culturales entretejidas con el mundo
fantástico. La obra de Rulfo, y sobre todo Pedro Páramo, es el parteaguas de la
literatura mexicana que marca el fin de la novela revolucionaria, lo que
permitió las experimentaciones narrativas, como es el caso de la generación del
medio siglo en México o los escritores pertenecientes al boom latinoamericano”
según apunta su página oficial.
Desde
finales de la década de los años 30´s creo una excelente obra fotográfica que
trascendió el sataus de aficionado para situarse en la propuesta personal que
complementó su otra narrativa, la textual (el legado comprende un archivo de
más de seis mil negativos). Ha quedado documentado que su primera exposición
formal fue realizada en Guadalajara en 1960, la cual constó de 23 imágenes
originales, así como de manera facsimilar 11 que había publicado en 1949 en la
revista América. Veinte años después el interés generalizado por las imágenes
creadas por Juan Rulfo llevó al Estado a organizar la primera gran exposición
de fotografías, con cien piezas, la cual se montó en el Palacio de Bellas Artes
de la ciudad de México en 1980, en el marco de un Homenaje nacional (título del catálogo de la exposición) al
escritor y fotógrafo.
Y así
siguieron los éxitos y su presencia como un avezado fotógrafo. Para el año 1994
se montó, en la misma sede de la élite cultural, una retrospectiva titulada “Arquitectura de México”, en el año
2001 se inaugura en Barcelona Juan Rulfo fotógrafo, la cual genera un catálogo
traducido a idiomas como el italiano, francés, alemán e inglés. Su página
oficial añade que esta muestra es curada por el arquitecto Víctor Jiménez y
Andrés Gamboa, la cual se vuelve itinerante en ciudades como México,
Guadalajara, Sao Paulo, Porto Alegre, Milán, Madrid, París, Toulouse, Atenas,
Rabat (y otras ciudades marroquíes), Lisboa, Brasilia, Salvador de Bahía y Río
de Janeiro, y en Roma a finales de 2010. Este gran interés del maestro Rulfo
por la arquitectura, del que realizó aproximadamente la mitad de sus
fotografías, llevó a la Editorial RM a publicar un libro, en el año 2002, titulado
"Letras e imágenes", ampliamente ilustrado con 116 fotografías y 16
textos suyos dedicados a diversas construcciones y sitios de interés
arquitectónico en nuestro país.
Año de las 100
fotografías y sus cuatro ejes
Hacia el año
2004 se publicó la que se considera, hasta entonces, la más amplia biografía titulada
"Noticias sobre Juan Rulfo", de Alberto Vital, publicada también por
Editorial RM ya como un libro de arte de gran formato, editado con 60
fotografías del escritor y fotógrafo, muchas de ellas inéditas para ese año. En
2010 se pone en las librerías y museos otro libro de gran formato "100
fotografías de Juan Rulfo", integrado ahora por fotografías seleccionadas
por Andrew Dempsey y Daniele De Luigi, quienes se dedicaron a consultar el
universo de seis mil negativos aproximadamente del archivo fotográfico de Juan
Rulfo, con textos analíticos y críticos acerca de la fotografía, a los que se
agregan dos del propio Rulfo acerca de los fotógrafos Henri Cartier-Bresson y
Nacho López.
En esta
selección se agruparon las fotografías en cuatro ejes temáticos: los edificios,
los pueblos, los paisajes y los retratos. Con ello se incluyen dos textos de
Rulfo dedicados a la fotografía: uno sobre Henri Cartier-Bresson y sus
fotografías mexicanas, y otro donde analiza la obra del fotógrafo mexicano
Nacho López, con quien mantuvo una amistad. En estos escritos se arroja, de
manera indirecta, una importante luz sobre su propio trabajo fotográfico.
En el arte
de la fotografía fue un autodidacta y trabajó sus imágenes acompañado al cuello
de una cámara Rolleiflex, con las que inmortalizó una época de su natal estado
de Jalisco, y a partir de 1938 se comienzan a difundir con firmas diferentes
del mismo autor: Pérez Vizcaíno, Juan Pérez Vizcaíno, Juan Pérez Rulfo, quien
fuera hijo de terratenientes venidos a menos tras la Revolución. Consignado por
el Diario El País, de España se relata que “Ya fuera de Jalisco, en las cartas
que le escribía a su novia le llega a decir que le gustaría poder vivir de la
fotografía”, y con apenas 20 años Rulfo se muda a la Ciudad de México. Trabaja
de oficinista y durante tres años se dedica a viajar por todo el país. Paisaje,
arquitectura y vida rural son los tres ejes de su obra visual. El curador de la
muestra y experto rulfiano, el británico Andrew Dempsey, subraya el valor de su
trabajo por encima del mero registro documental: “Sus imágenes crecen y crecen.
Son muy ambiciosas y tienen una clara intención artística”. Para apuntalar el
argumento rescato una cita de Susan Sontag que dice: “Juan Rulfo es el mejor
fotógrafo que he conocido en Latinoamérica”.
Se narra con historias y se ilustra
con imágenes…pero ¿Se escribe con fotografías? Es el muy revelador título de un artículo
escrito por Mariana Daowz para Insanico Magazine en donde se recuerda que Juan
Rulfo, escritor mexicano nacido a principios del siglo XX en una época de
desigualdad y caótica disputa política siempre reflejó en sus escritos una
inmensa creatividad y una revelación exacta de lo que era adentrarse en un
mundo de identidad mexicana. Todos conocemos aquel perfil de escritor que nos
hacía pensar en las dimensiones de un personaje que vivía en su propio entorno
el cual buscaba su origen, pero pocos conocen aquella necesidad del escritor
por reflejar además de una historia, una fotografía. Se hace hincapié en que
Juan Rulfo creó un fondo fotográfico entre los años de 1940 a 1958 para denotar todo aquello que iba a la época,
sin embargo conforme fue avanzando el proyecto sus fotografías se tornaron en
paisajes que plasmaban exactamente la identidad mexicana como arte.
Podemos ver
a "México como el escenario perfecto para otorgar al mundo una
arquitectura característica de regiones típicas, de personas que vivían una
realidad común en las calles y de escenas propias de la idiosincrasia mexicana
se mostraron en un trabajo que por supuesto denotaban el estilo característico
de Rulfo, un realismo mágico cargado dramatismo y de cierta poesía".
Finaliza el apunte.
Impresión y expresión
en las imágenes de Rulfo
Todo este
contexto sirve para invitarlos a disfrutar y analizar de mejor manera la imagen
creada para ser observada, la escena real y reveladora que narra visualmente lo
que impresionó a Juan Rulfo en un momento histórico para el país y el mundo con
sus guerras y batallas a cuestas, y nunca lejanas al cotidiano artístico,
económico, social y político, para después comunicárnoslo a través de historias
impresas con luz y sales de plata.
Un nuevo “mundo”
nacional, que no sólo había mal pasado la pesadilla de la Revolución
Mexicana, hereda Rulfo entre montañas y
páramos la "Guerra Cristera, también llamada Guerra de los Cristeros o
Cristiada, el cual fue un conflicto armado en México que se prolongó desde 1926
a 1929, entre el gobierno y milicias de laicos, presbíteros y religiosos
católicos que resistían la aplicación de legislación y políticas públicas
orientadas a restringir la participación de la Iglesia católica sobre los
bienes de la nación así como en procedimientos civiles.
La
Constitución mexicana de 1917 establecía una política que negaba la
personalidad jurídica a las iglesias, prohibía la participación del clero en
política, privaba a las iglesias del derecho a poseer bienes raíces e impedía
el culto público fuera de los templos. Algunas estimaciones ubican el número de
personas muertas en un máximo de 250 mil, entre civiles, efectivos de las
fuerzas cristeras y del Ejército Mexicano".
Históricamente,
a la par de que Juan Rulfo imaginaba y representaba su realidad, surgía la
fotografía expresionista "la cual se desarrolló principalmente durante la
República de Weimar, constituyendo uno de los principales focos de la
fotografía europea de vanguardia. La nueva sociedad alemana de posguerra, en su
afán casi utópico de regenerar el país tras los desastres de la guerra,
recurrió a una técnica relativamente nueva como la fotografía para romper con
la tradición burguesa y construir un nuevo modelo social basado en la
colaboración entre clases sociales.
La fotografía
se convirtió en un medio privilegiado de captar la realidad sin ambages, sin
manipulación, conjugando la estética con la precisión documental. Los
fotógrafos alemanes crearon un tipo de fotografía basada en la nitidez de la
imagen y la utilización de la luz como medio expresivo, modelando las formas y
destacando las texturas”.
Este tipo de
fotografía tuvo una importante resonancia internacional, generando movimientos
paralelos como la Photographie pure francesa y la Straight photography
estadounidense. Cabe remarcar el gran auge durante esta época de la prensa
gráfica y las publicaciones, tanto de revistas como de libros ilustrados. La
conjunción de fotografía y tipografía llevó a la creación del llamado
“foto-tipo”, con un diseño racionalista inspirado en la Bauhaus". Una
frase de su fundador fue "La forma sigue a la función", donde se buscaba
la unión entre el uso y la estética. Para finales de los años veinte el
expresionismo tenía
alcances globales a los que Rulfo no fue ajeno.
alcances globales a los que Rulfo no fue ajeno.
El remanso y la contemplación
en su arte
Las imágenes
de Juan Rulfo representan un remanso en la atribulada realidad que le tocó
recibir y más tarde vivir, donde las imposiciones y la muerte fueron
constantes, narraciones que exploran desde mente y corazón una estética alejadas
de la apología de la violencia documental y si, retratos individuales de esa
vida violentada por el Estado en donde aún hoy priva la negación, la
corrupción, la falta de expectativas de desarrollo, el olvido y abandono.
Imágenes
sutiles en blanco y negro que reconocen miradas que influenciaron la suya como
la del fotógrafo Paul Strand, Cartier Bresson o el mexicano Nacho López. No
creo en las casualidades o el destino, sin embargo Rulfo apareció junto a sus
creaciones en plena época del Cine de oro mexicano, inmerso en una corriente
artística internacional que marcó el futuro del arte en su búsqueda de
identidades culturales e individuales.
El acertijo
de la mente siempre será un cubo blanco que resolver, o se llena de creatividad
o se vacía de talento, y así una y otra vez. Ya el célebre fotógrafo Edward
Weston decía que “A través del ojo fotográfico se puede ver el mundo bajo una
nueva luz; un mundo en su mayor parte inexplorado y desconocido; un mundo que
aguarda ser descubierto y revelado”, y en Rulfo se conjugaba esta máxima. La creatividad y la creación están unidas a la
disciplina, a la información, al ensayo y error, y nuestro escritor observaba,
analizaba y exploraba para poder así construir sus narrativas visuales, sus
historias nostálgicas, sus denuncias poéticas.
El pasado,
el presente y desgraciadamente el futuro están en muchas de las imágenes del
jaliciense: el crimen de la pobreza, el polvo de la corrupción, la tarde
soleada de la soledad. En todo está presente el ojo de la intuición, la textura
de la nostalgia, el claroscuro de la razón, pero sobre todas las imágenes
capturadas por Rulfo está el corazón puesto es su mirada. El encuadre preciso
que el blanco y negro traducen a un idioma universal, que todo lo devasta y
comprende.
En la
colección de imágenes está su mirada profunda que
abarca el horizonte, el
sonido del tambor abandonado, la danza en el páramo, las estructuras primitivas o los templos símbolos de la destrucción cultural, vías de ferrocarril confundidas por ir a ninguna parte, retratos, documentos, registros, todo dramatizado en tonalidades blancas, grises y negras, que al darles vida se convierten en cuentos, en animación cinematográfica, en literatura universal.
*Fotógrafo,
lector de imágenes, periodista cultural.
Texto leído en el homenaje a Juan Rulfo, en Espacio Catorce, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. 18 de mayo 2017
Texto leído en el homenaje a Juan Rulfo, en Espacio Catorce, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. 18 de mayo 2017