domingo, septiembre 03, 2017

Siempre hay una emoción detrás de la imagen


Siempre hay una emoción detrás de la imagen: Lourdes Almeida

Joaquín Ríos Martínez*

Maestra ¿Qué es la imagen para usted?

-Es como la transformación de la realidad. Todos los fotógrafos al poner nuestra emoción al hacer las fotografías transformamos la realidad. Aparentemente es documental en ocasiones y aparentemente es lo que vemos, pero siempre hay una emoción detrás de esa imagen.


¿Se puede imaginar cosas que no conocemos?

-Yo diría que si.


¿Cómo aterriza esas imágenes para su trabajo fotográfico?

-Para mí las imágenes siempre están en la cabeza, después creo las escenas y no siempre son como las imaginé, a veces son mejores, a veces son un fiasco, pero eso es lo que más me gusta. Y también gusto de recrear la realidad y reinventarla. 

 ¿Cómo va organizando esas imágenes para después formar el documental?
-Yo creo que sólo es un ejercicio que requiere observación y disciplina para hacer primero el guión o acabarlo de definir para como lo queremos hacer. Y obviamente se requiere para después del conocimiento de la cámara y de la luz.

¿Cuál es la característica de su trabajo creativo?
-Es la foto construida que hace de cuenta cuentos. Aunque yo tengo trabajo documental como el de “Retrato de familia” que finalmente cuenta una historia, que es la de que somos un país pluriétnico y que no sólo somos inditos con sombrero.


Es muy importante incluir a la clase media y no nada más a nuestros “orgullos”, entre comillas, porque nuestras comunidades indígenas también tienen vestimentas maravillosas, pero que desgraciadamente las tenemos abandonadas, ¿Verdad? Pero son parte de nuestra sociedad.


¿Qué le decimos a los jóvenes que quieren incursionar en la fotografía?

-Yo les diría que piensen más qué fotos quieren hacer, que piensen sus encuadres y que no disparen nada más a lo tonto. Que se cuestionen acerca de lo que hacen. Tienen que ver mucho, y también ver muchos libros de fotografía.


¿Por qué es importante la memoria histórica?

-Nada más para que no crean que están inventando el hilo negro. A mis alumnos les enseño fotografías geniales de los Constructivistas, de los innovadores de principio del siglo XX. Esto es lo que están haciendo muchos, ahora en lugar de copias hay que ponerle emoción de otra forma.



¿Desde su experiencia dando clases, cómo ven los jóvenes su propia fragmentación del mundo?

-A mí me encanta trabajar con jóvenes, ya cuando quieren estudiar fotografía es porque tienen una idea más precisa. No tiran tan a lo baboso. Me encantan porque pueden ser muy innovadores, hay muchos Avant Gard. Me gusta como manejan las redes sociales que son habilidades que a veces a nosotros nos falta utilizar.


Y bueno, son cambios de paradigmas que debemos aceptar de buena manera. No hay que olvidar o dejar de lado los cambios y lo que ya se hizo.


Sigo pensando que los fotógrafos del siglo XIX eran geniales, vemos sus fotos y siguen increíbles, tienen presentaciones impecables, eran muy cuidadosos en todo.


¿Qué significa, en este momento de su vida, tan plena y madura, recibir la Medalla al mérito fotográfico?

-Siempre un reconocimiento a tu trabajo es padrísimo, me encantó. Pero antes del reconocimiento la parte expresiva ya estaba y el reconocimiento lo reafirma. Siempre se siente lindo un apapacho.


Le tocó una etapa interesantísima cuando se funda el periódico La Jornada, donde se reúne una generación de maestros que han hecho escuela.

-La Jornada tuvo una gran generación de fotógrafos documentalistas y al tiempo artistas. Marco Antonio Cruz, Pedro Valtierra, Rogelio Cuellar, o Francisco Mata Rosas entre otros, y si en ese momento eran buenos ahora cada día son mejores. Y este gran grupo escogimos llegar al periódico por la admiración que sentíamos por buena parte de los fundadores, con Carlos Payán a la cabeza.


¿Cuál es su próximo proyecto?

-Estoy haciendo ahorita el de “Zapatos de migrantes” exclusivamente con los zapatos de mexicanos quienes cruzan la frontera norte y el desierto.


¿Qué es el arte para usted?

-Lo que más me gusta es la parte lúdica, ya que hay que divertirnos. El arte es la forma de alimentar el espíritu y alma de las personas. Una forma tan directa como la del documental, pero podemos a través del arte invitar a la gente a reflexionar un poco.
 
Foto: Lourdes Almeida
Su trayectoria
Lourdes García Noriega, más conocida como Lourdes Almeida (Ciudad de México, 2 de junio de 1952) es una fotógrafa mexicana. Realizó sus estudios de fotografía en Florencia, Italia. Fue alumna del taller "Charlas de otoño" impartido por Manuel Álvarez Bravo. Desde 1978 ha tenido 100 exposiciones individuales en importantes museos de México, Latinoamérica, Estados Unidos, Europa y Asia. 


Ha participado en más de 300 exposiciones colectivas alrededor del mundo. Es considerada la maestra de la fotografía Polaroid experimental en México. Ha impartido varios talleres y conferencias de fotografía en varias Universidades de México como la UNAM, ITESO, la Universidad Iberoamericana, Tecnológico de Monterrey.


Su trabajo es parte de diferentes colecciones públicas y privadas entre las que se encuentran: La colección internacional de Polaroid (Cambridge, MS), Museum of Fine Arts (Houston); Southeast Museum of Photography, Daytona Beach Community College (Florida); Fundación Castilnovo en España; Museo Universitario del Chopo (UNAM, México); Casa de la Américas, La Habana, Cuba; Centro Wilfredo Lam, La Habana, Cuba; El Museo de los Ángeles, Turégano, España.


La fotografía de Lourdes Almeida retrata tanto la realidad como la fantasía. En su trabajo el cuerpo de la mujer es separado de la ideología que nuestra cultura le ha impuesto.  Su obra estudia también las imágenes religiosas comunes en nuestra cultura, además de las imágenes sociales y familiares.

La página del INAH comenta que: “Asomarse a la obra de Lourdes Almeida es escudriñar en un gabinete de curiosidades donde se encuentran fotografías maceradas en frascos, imágenes de sirenas de gasas flotantes, retratos de familia, escarabajos con cabeza de geisha y tacón en punta, huestes celestiales y zapatos perdidos a medio desierto; sus creaciones son una transgresión lúdica de los rígidos esquemas de los procesos fotográficos, inventiva por la cual este jueves 24 de agosto recibió la Medalla al Mérito Fotográfico 2017.

Lourdes Almeida es una de las autoras más versátiles de la fotografía mexicana contemporánea, sobre su obra se ha escrito una tesis en Historia del Arte y dos ensayos; además se han publicado nueve libros monográficos con su trabajo de autor. Sin embargo, su propuesta no siempre fue comprendida; en un periodo en el que la fotografía documental de denuncia emergía en México, hacia fines de los 70 e inicios de los 80, lo suyo, a decir de algunos críticos, eran “payasadas” y una “pérdida de tiempo”.


Al regresar al país proveniente de Florencia, Italia, donde realizó sus estudios de fotografía y aprender de viva voz de Manuel Álvarez Bravo la importancia de la espera y la reflexión detrás de cada toma, Lourdes Almeida encontró dos cómplices igualmente interesados en llevar la fotografía a territorios poco explorados: Gerardo Suter y Javier Hinojosa. Juntos formaron un espacio de experimentación al que llamaron el Taller de la Luz.


“Éramos tres curiosos inconformes, y la innovación a que nos atrevíamos siempre fue mediante el divertimento, nos proponíamos tareas, discutíamos. Pero en ese momento lo preponderante era la fotografía documental y el reportaje gráfico, por eso cuando El Taller de la Luz expuso en el Museo Carrillo Gil, incluso a Lázaro Blanco le otorgaron un premio a la crítica por destrozar nuestro trabajo.

*Joaquín Ríos Martínez. Fotógrafo, lector de imágenes, periodista cultural.

Pachuca de Soto, 24 de agosto de 2017

Lourdes Almeida (Para Foto Calli) 25 agosto 2017
Decimoctavo Encuentro Nacional de Fototecas. Pachuca, Hidalgo. Medalla al mérito fotográfico 2017

La fotografía también se escucha



La fotografía también se escucha

Joaquín Ríos Martínez*

Gracias amigas y amigos, estamos en Foto Calli 145, transmitimos a través del 96.9 de FM, la radio universitaria en Puebla, sean bienvenidos. Esta tarde platicaremos frente a un gran público selecto y conocedor desde el Decimoctavo Encuentro Nacional de Fototecas que se lleva a cabo en la ciudad de Pachuca. 


La fotografía como manifestación y sus gritos en la oscuridad son herramientas que crean ideas, imaginerías, despierta la imaginación y forma fantasías que llaman a soportar la imagen de la realidad. La fotografía preconcebida y capturada en negativo, papel o pixeles renueva sus procesos al ser escuchada como un relato de la fracción de tiempo desde donde fue expulsada. Se observa, se escucha, se escribe y se convierte en oralidad.


En algún momento de la historia a la fotografía se le consideró el más avanzado sistema para capturar una imagen y sustituir la subjetividad de la pintura o el grabado, se creó en el imaginario colectivo la posibilidad de repetir con exactitud un fragmento de luces y sombras que apostaban a la textura y al volumen para ratificar el espacio-tiempo vivido instantes atrás. 

A la secuencia de actos contada de lo que nos ha sucedido también se le puede llamar memoria histórica, y/o memoria oral las cuales nos impiden olvidar aquellas imágenes que quedaron plasmadas en nuestros recuerdos y vivencias las cuales irán mutando al paso de los años, tal vez hasta difuminarse y alterar la verdad.


En la ciudad de Puebla imaginamos el proyecto de crear un programa de radio cuyo contexto, que hasta ese momento no existía, Foto Calli (La casa de la fotografía) puesto al aire en abril de 2014, nació en la frecuencia modulada de la radio universitaria con la idea de entrevistar, platicar y explorar a la imagen en compañía de los diversos actores ligados al mundo del arte y la cultura, algunos toman decisiones desde las instituciones públicas o privadas, algunos otros son investigadores y los más son creadores de arte que trabajan con la imagen, la imaginación y la imaginería a diario. Locales, nacionales y extranjeros quienes llegan a Puebla a compartir sus talentos en festivales, encuentros, exposiciones o presentaciones. 


El programa de media hora tiene un formato dividido en tres breves segmentos: una cápsula histórica acerca de la fotografía, con el objetivo de que el radio-escucha despierte su curiosidad hacia la extensa caminata que la disciplina ha recorrido hasta romper los paradigmas que le impusieron como herramienta de representación, copia y documentación hasta nuestros días, como una manifestación más del arte acompañando sus procesos tecnológicos, cibernéticos y virtuales. 


Así mismo tenemos en el programa, conducido por su servidor y la maestra Samantha Youshimatz, especialista en sicoanálisis e imagen, una agenda de exposiciones, convocatorias, conferencias, talleres y actividades relacionadas exclusivamente a la fotografía en Puebla y sus alrededores. Además, propusimos desde el principio un puente musical que divide el programa en dos partes desequilibradas en tiempo para dar pie a una entrevista que arrojara luz a la imagen.

Por los micrófonos de Foto Calli (La casa de la fotografía), el cual se transmite por el 96.9 de Radio Buap en Puebla los sábados a las 18 horas, han pasado fotógrafos, historiadores del arte, pintores, escritores, directores de teatro, grabadores, bailarinas, funcionarios, investigadores de la imagen, curadores, conservadores, directores de fototecas, de bibliotecas y de archivos históricos, antropólogos, biólogos, músicos, directores de museos, periodistas, coleccionistas, estetas, y la especialista de Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), en Tonantzintla, Cholula. Puebla, quien maneja la Cámara Schmidt que fotografía parte de nuestro universo oscuro y virtual a años luz de distancia; profesionales todos ellos con una forma de visualizar la realidad, su cotidiano y de capturar las imágenes en su mente como lo haría una cámara análoga, digital o un dispositivo electrónico. 


Formación de públicos

Sin duda Foto Calli y sus casi 150 emisiones al aire ha sido un impulsor sin referente en el estado de Puebla para crear múltiples definiciones acerca de la imagen, miles de ideas entre los escuchas acerca de la fotografía y sus alcances, y por supuesto ha generado semana a semana un nuevo público deseoso de tomar su máquina y salir a imaginar sus propias fotografías. 


En muchos sentidos el trabajo de formación de públicos es la razón de programas novedosos como éste, hablar de la imagen, de la fotografía, del arte y de la cultura ha llevado a su vez nuevos públicos a los cursos, talleres o paseos fotográficos, a los museos o galerías, y a invadir la curiosidad de la creación propia, intuitiva, razonada o académica acerca de la representación. 


La fotografía aparece en la historia tras varios momentos de inventiva, de imaginación, de descubrimientos, de observación, de alquimia, de visualización a futuro, de aventura hacia lo desconocido sin importar la leña verde. Desde Henry Fox Talbot hasta Manuel Álvarez Bravo, desde Niséfore hasta Cachú Ramírez, desde Daguerre hasta Kodak, de la cámara oscura al ipod, desde el trípode para disparar el obturador y crear conciencia del tiempo lento y el espacio determinado por donde incide la luz; hasta el irreflexivo Selfie. La necesidad de capturar la “realidad instantánea” ha sido la prioridad para el curioso ser humano. 


El paso de 178 años, desde el inicio de la fotografía no nos han detenido para crear millones de imágenes resguardadas en repositorios a lo largo y ancho del planeta, conservadas y catalogadas en un sinfín de idiomas e interpretadas desde las miradas obtusas o educadas, pero siempre despertando distintas lecturas expresivas, información documental y narrativas visuales extensas y variadas, como lo es la imaginación individual. La fotografía no se limita a la toma preconcebida o al “encontrón” creativo, va más allá de la imagen impresa o guardada en una memoria USB, SD o una torre de almacenamiento. La fotografía es más que nuestra memoria y nostalgia. No importa si retratamos a nuestro gato o el universo que ya no existe, la fotografía somos nosotros, cada uno, con conceptos propios e identificaciones individuales.



*Imágenes visuales en nuestra sociedad

Las imágenes nos han traído de vuelta, con nostalgia junto a la memoria oral, la posibilidad de escuchar las historias de una generación acerca del Porfiriato, y miles de imágenes en la prensa controlada o liberal que retratan y narran cierta bonhomía social, el progreso y la vendimia hacia el exterior de una cuestionable identidad de lo nacional. 


Poco después la fotografía que también se escucha nos relata aquí y en el extranjero lo desigual y tendencioso de una lamentable revolución ideológica y fallida, cientos de fotógrafos capturaron para la prensa, las revistas o para negociar con las tarjetas de presentación o postales a decenas de militares, revolucionarios y acompañantes posando junto a sus armas, parejas sentimentales, caballos o colgados que dieron la vuelta al mundo acompañadas de rumores y tufillo a muerte. Siguió sucediendo en 1968, en 1971, con el EZLN, Acteal, Ayotzinapa, los 43, y un largo y ancho llamado a la paz que no llega.


Así la historia local de las imágenes que se escuchan pero que también se aferran a la inmensa felicidad con la que se viven las tradiciones, los rituales, las manifestaciones culturales, la cosmogonía. Nos han mostrado cientos de miles de fotografías silentes las inmensas carcajadas de los niños, el movimiento pausado o violento del mar océano, colores, aromas, texturas y volúmenes. Siempre, eso si, desde el punto de vista individual y único de cada personaje expectante que ve, mira y observa su propia realidad decodificada.


La historia de las fotografías que también se escuchan corrieron a la par que el expresionismo y una pequeña parte de la Época de oro del cine mexicano, con la vuelta al intento de unificar la identidad local, sufragando posturas filosóficas, antropológicas y sociales. Las imágenes se formaron sólidas con música y diálogos impostados, imitados por los pobladores de este gran tejido social. 


*Visión: qué es ver una imagen, qué es percibirla

Hay tres verbos en español que se emplean para recrear, mediante el lenguaje, el sentido de la vista y que no tienen el mismo significado, por lo menos de forma directa, pero que están interrelacionados. Estos son:

Ver: que implica percibir o conocer mediante el uso de la vista (Avistar, presenciar, testimoniar, reparar en, notar). La percepción es un proceso que nos permite -gracias al modo en que la luz se refleja en los objetos y dependiendo de las condiciones físicas del ojo- darnos cuenta de aquello que nos rodea.


Mirar: Que según el diccionario de la Real Academia Española, en una primera acepción, tiene que ver con “dirigir la vista hacia un objeto”, es decir, enfocar algo en particular (Apuntar, dirigir la vista hacia, contemplar, fijar la vista).


Y Observar: nos dice el diccionario que es -en primera instancia- examinar atentamente a algo o alguien. Esto significa que para observar tenemos que ver y mirar al mismo tiempo. Está relacionado con las asociaciones que podemos hacer sobre aquello a donde dirigimos la vista y sobre lo que nos formamos un juicio. Este fenómeno está sustentado en buena parte en lo que miramos y en buena medida en nuestra experiencia previa.


*Teoría de la percepción

"La percepción visual es la interpretación o discriminación de los estímulos externos visuales relacionados con el conocimiento previo y el estado emocional del individuo". Es la capacidad de interpretar la información y el entorno de los efectos de la luz visible (efecto óptico) que llega al ojo. Este fenómeno consiste en el aprendizaje del significado de la información que se recibe desde los órganos sensoriales. Tenemos diferentes formas de percepción: visual, auditiva, gustativa, olfativa, táctil. Ellas resultan de un notable manejo analítico de la información respectiva y que llega a centros nerviosos a través de vías que están en serie y en paralelo.


Existe un manejo de la información sensorial por los componentes neuronales de cada sistema que resulta fundamental para la percepción respectiva. Por ello las percepciones no son copias directas y fieles de un objeto-estímulo dado. Subyace en el mecanismo de la percepción una abstracción ya que en el sistema nervioso se produce una reconstrucción en la que se fabrica o elabora una representación interna del objeto. Se analizan su forma, su movimiento, su color y sus propiedades. La reunión de todas o parte de esas características se hace en un todo pero según las reglas y el lenguaje de los circuitos neuronales. Es un acto de reconstrucción interpretativa.


La percepción es entonces un tipo de respuesta al mensaje generado en el receptor, es decir, una representación interna de la sensación. La visión es el resultado del procesamiento simultaneo de la información sobre la forma, el color y el movimiento que se genera en el objeto-estímulo, presente en el ambiente, por la influencia de la luz sobre éste. El procesamiento de cada uno de esos parámetros se hace separadamente y en paralelo.

Cada espectador mantiene una relación distinta con la imagen que mira. Depende de su propia información y educación visual.


Para Kant, la ciencia se desarrolla con los elementos empíricos de la experiencia y los puros de la razón, el tiempo y el espacio se consideran formas puras, sólo intuiciones, “a priori” de la experiencia.


El tiempo es una forma de nuestra percepción y la matemática que está construida sobre la forma de toda vivencia, se ajusta perfectamente a la realidad. El espacio es la forma de la experiencia o percepciones externas, el tiempo es la forma de las vivencias o percepciones internas y externas.


No existe nada en la experiencia sensible que corresponda a las cosas “en si” que busca la metafísica, como por ejemplo el alma, el Universo o Dios, porque la razón humana tiene la capacidad de síntesis que le permite trascender los límites de la experiencia. A estas síntesis, que son los objetos tradicionales de la Metafísica, Kant las denomina ideas.


En Platón, la palabra idea significa la visión de la esencia de las cosas; para un empirista como Locke, una idea es cualquier fenómeno psíquico; Para Hume, la idea es la vivencia que reproduce una impresión anterior y para Kant la palabra idea significa unidades absolutas que la razón construye más allá de los límites de la experiencia.

Gracias por llegar al final de esta emisión. Agradezco a Ana Laura Ramos por la colaboración y edición del programa, a Jesús Aguilar en la producción y a Darío Montiel en los controles en cabina. 


Hago desde acá una mención especial a nuestra anterior co conductora y productora, la maestra en ciencias Laura Domínguez Canseco… Por supuesto a Juan Carlos y a Mayra por invitarme a esta conferencia. 


Bibliografía:

*La fabricación visual del mundo atlántico 1808-1940 / María Eliza Linhares Borges y Víctor Mínguez (Editores). Castelo de la Plana. Publicaciones de la Univesitat Jaume I, D.L. 2010.

*Estética y sensibilidades posmodernas / Carlos Fajardo Fajardo. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Universidad Iberoamericana León. 2005.

*La imagen en la cultura contemporánea. Una perspectiva desde la historia del arte y la filosofía / Víctor Gerardo Rivas López, coordinador. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Facultad de Filosofía y Letras. 2009

*https://espanolaldia.wordpress.com/tag/diferencias-entre-ver-mirar-y-observar/

*http://www7.uc.cl/sw_educ/neurociencias/html/187.html

*La Estética, La Analítica y La Dialéctica Trascendental de Kant | La guía de Filosofía http://filosofia.laguia2000.com/el-idealismo/kant-immanuel-la-estetica-la-analitica-y-la-dialectica-trascendental-tercera-parte#ixzz4p8vARp1N


*Fotógrafo; lector de imágenes; curador; periodista cultural; Director de Foto Calli programa de radio Buap 96.9 FM en Puebla; Director de Metzcalli CuestiónArte A.C. Director de: ArchivoMetzcallideFotografía

viernes, mayo 19, 2017


Imágenes desde el páramo.  Algunas 
visiones acerca de la fotografía de Juan Rulfo

Joaquín Ríos Martínez Kino*

“El principal instrumento de un fotógrafo son sus ojos. Por extraño que parezca, muchos fotógrafos eligen usar los ojos de otro fotógrafo, sea del pasado o del presente, en vez de los suyos. Estos fotógrafos están ciegos”.
Manuel Álvarez Bravo

Páramo es un término –según la enciclopedia virtual- que deriva del vocablo latino paramus y que refiere, por lo general, a una superficie llana, poco fértil y desértica, que suele estar ubicada varios metros sobre el nivel del mar. Por extensión, la noción también se emplea para nombrar a los sitios que no brindan abrigo o protección.

Sirva está mínima definición para generar un ambiente visual y llamar a la imaginación e imaginería del observador, del escucha. Las imágenes capturadas por el escritor con sus historias detrás están muy lejos de ser hijas del páramo, sin embargo su estética ligada a la condensación nos centra en un único llamado a la reflexión identitaria, un posicionamiento de la virtud universal que se empolva y sacude con el paso del viento que arrasa y crea nuevos sitios de encuentro, de lecturas varias donde los personajes lo son todo con sus historias a cuestas. Escenas crudas sin abrigo o protección.

“Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, conocido como Juan Rulfo (Sayula, Jalisco, 16 de mayo de 1917 - Ciudad de México, 7 de enero de 1986), fue un escritor, guionista y fotógrafo mexicano, perteneciente a la generación del 52. La reputación de Rulfo se asienta en dos libros: El Llano en llamas, compuesto de diecisiete relatos y publicado en 1953, y la novela Pedro Páramo, publicada en 1955”.

“Juan Rulfo fue uno de los grandes escritores latinoamericanos del siglo xx. En sus obras se presenta una combinación de realidad y fantasía cuya acción se desarrolla en escenarios mexicanos. Sus personajes representan y reflejan el tipismo del lugar con sus grandes problemáticas socio-culturales entretejidas con el mundo fantástico. La obra de Rulfo, y sobre todo Pedro Páramo, es el parteaguas de la literatura mexicana que marca el fin de la novela revolucionaria, lo que permitió las experimentaciones narrativas, como es el caso de la generación del medio siglo en México o los escritores pertenecientes al boom latinoamericano” según apunta su página oficial. 


  Desde finales de la década de los años 30´s creo una excelente obra fotográfica que trascendió el sataus de aficionado para situarse en la propuesta personal que complementó su otra narrativa, la textual (el legado comprende un archivo de más de seis mil negativos). Ha quedado documentado que su primera exposición formal fue realizada en Guadalajara en 1960, la cual constó de 23 imágenes originales, así como de manera facsimilar 11 que había publicado en 1949 en la revista América. Veinte años después el interés generalizado por las imágenes creadas por Juan Rulfo llevó al Estado a organizar la primera gran exposición de fotografías, con cien piezas, la cual se montó en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México en 1980, en el marco de un Homenaje nacional (título del catálogo de la exposición) al escritor y fotógrafo.

Y así siguieron los éxitos y su presencia como un avezado fotógrafo. Para el año 1994 se montó, en la misma sede de la élite cultural, una retrospectiva titulada “Arquitectura de México”, en el año 2001 se inaugura en Barcelona Juan Rulfo fotógrafo, la cual genera un catálogo traducido a idiomas como el italiano, francés, alemán e inglés. Su página oficial añade que esta muestra es curada por el arquitecto Víctor Jiménez y Andrés Gamboa, la cual se vuelve itinerante en ciudades como México, Guadalajara, Sao Paulo, Porto Alegre, Milán, Madrid, París, Toulouse, Atenas, Rabat (y otras ciudades marroquíes), Lisboa, Brasilia, Salvador de Bahía y Río de Janeiro, y en Roma a finales de 2010. Este gran interés del maestro Rulfo por la arquitectura, del que realizó aproximadamente la mitad de sus fotografías, llevó a la Editorial RM a publicar un libro, en el año 2002, titulado "Letras e imágenes", ampliamente ilustrado con 116 fotografías y 16 textos suyos dedicados a diversas construcciones y sitios de interés arquitectónico en nuestro país.

Año de las 100 fotografías y sus cuatro ejes

Hacia el año 2004 se publicó la que se considera, hasta entonces,  la más amplia biografía titulada "Noticias sobre Juan Rulfo", de Alberto Vital, publicada también por Editorial RM ya como un libro de arte de gran formato, editado con 60 fotografías del escritor y fotógrafo, muchas de ellas inéditas para ese año. En 2010 se pone en las librerías y museos otro libro de gran formato "100 fotografías de Juan Rulfo", integrado ahora por fotografías seleccionadas por Andrew Dempsey y Daniele De Luigi, quienes se dedicaron a consultar el universo de seis mil negativos aproximadamente del archivo fotográfico de Juan Rulfo, con textos analíticos y críticos acerca de la fotografía, a los que se agregan dos del propio Rulfo acerca de los fotógrafos Henri Cartier-Bresson y Nacho López.



En esta selección se agruparon las fotografías en cuatro ejes temáticos: los edificios, los pueblos, los paisajes y los retratos. Con ello se incluyen dos textos de Rulfo dedicados a la fotografía: uno sobre Henri Cartier-Bresson y sus fotografías mexicanas, y otro donde analiza la obra del fotógrafo mexicano Nacho López, con quien mantuvo una amistad. En estos escritos se arroja, de manera indirecta, una importante luz sobre su propio trabajo fotográfico.

En el arte de la fotografía fue un autodidacta y trabajó sus imágenes acompañado al cuello de una cámara Rolleiflex, con las que inmortalizó una época de su natal estado de Jalisco, y a partir de 1938 se comienzan a difundir con firmas diferentes del mismo autor: Pérez Vizcaíno, Juan Pérez Vizcaíno, Juan Pérez Rulfo, quien fuera hijo de terratenientes venidos a menos tras la Revolución. Consignado por el Diario El País, de España se relata que “Ya fuera de Jalisco, en las cartas que le escribía a su novia le llega a decir que le gustaría poder vivir de la fotografía”, y con apenas 20 años Rulfo se muda a la Ciudad de México. Trabaja de oficinista y durante tres años se dedica a viajar por todo el país. Paisaje, arquitectura y vida rural son los tres ejes de su obra visual. El curador de la muestra y experto rulfiano, el británico Andrew Dempsey, subraya el valor de su trabajo por encima del mero registro documental: “Sus imágenes crecen y crecen. Son muy ambiciosas y tienen una clara intención artística”. Para apuntalar el argumento rescato una cita de Susan Sontag que dice: “Juan Rulfo es el mejor fotógrafo que he conocido en Latinoamérica”.

Se narra con historias y se ilustra con imágenes…pero ¿Se escribe con fotografías? Es el muy revelador título de un artículo escrito por Mariana Daowz para Insanico Magazine en donde se recuerda que Juan Rulfo, escritor mexicano nacido a principios del siglo XX en una época de desigualdad y caótica disputa política siempre reflejó en sus escritos una inmensa creatividad y una revelación exacta de lo que era adentrarse en un mundo de identidad mexicana. Todos conocemos aquel perfil de escritor que nos hacía pensar en las dimensiones de un personaje que vivía en su propio entorno el cual buscaba su origen, pero pocos conocen aquella necesidad del escritor por reflejar además de una historia, una fotografía. Se hace hincapié en que Juan Rulfo creó un fondo fotográfico entre los años de 1940 a 1958  para denotar todo aquello que iba a la época, sin embargo conforme fue avanzando el proyecto sus fotografías se tornaron en paisajes que plasmaban exactamente la identidad mexicana como arte.

Podemos ver a "México como el escenario perfecto para otorgar al mundo una arquitectura característica de regiones típicas, de personas que vivían una realidad común en las calles y de escenas propias de la idiosincrasia mexicana se mostraron en un trabajo que por supuesto denotaban el estilo característico de Rulfo, un realismo mágico cargado dramatismo y de cierta poesía". Finaliza el apunte.

Impresión y expresión en las imágenes de Rulfo

Todo este contexto sirve para invitarlos a disfrutar y analizar de mejor manera la imagen creada para ser observada, la escena real y reveladora que narra visualmente lo que impresionó a Juan Rulfo en un momento histórico para el país y el mundo con sus guerras y batallas a cuestas, y nunca lejanas al cotidiano artístico, económico, social y político, para después comunicárnoslo a través de historias impresas con luz y sales de plata.

Un nuevo “mundo” nacional, que no sólo había mal pasado la pesadilla de la Revolución Mexicana,  hereda Rulfo entre montañas y páramos la "Guerra Cristera, también llamada Guerra de los Cristeros o Cristiada, el cual fue un conflicto armado en México que se prolongó desde 1926 a 1929, entre el gobierno y milicias de laicos, presbíteros y religiosos católicos que resistían la aplicación de legislación y políticas públicas orientadas a restringir la participación de la Iglesia católica sobre los bienes de la nación así como en procedimientos civiles.


La Constitución mexicana de 1917 establecía una política que negaba la personalidad jurídica a las iglesias, prohibía la participación del clero en política, privaba a las iglesias del derecho a poseer bienes raíces e impedía el culto público fuera de los templos. Algunas estimaciones ubican el número de personas muertas en un máximo de 250 mil, entre civiles, efectivos de las fuerzas cristeras y del Ejército Mexicano".

Históricamente, a la par de que Juan Rulfo imaginaba y representaba su realidad, surgía la fotografía expresionista "la cual se desarrolló principalmente durante la República de Weimar, constituyendo uno de los principales focos de la fotografía europea de vanguardia. La nueva sociedad alemana de posguerra, en su afán casi utópico de regenerar el país tras los desastres de la guerra, recurrió a una técnica relativamente nueva como la fotografía para romper con la tradición burguesa y construir un nuevo modelo social basado en la colaboración entre clases sociales.

La fotografía se convirtió en un medio privilegiado de captar la realidad sin ambages, sin manipulación, conjugando la estética con la precisión documental. Los fotógrafos alemanes crearon un tipo de fotografía basada en la nitidez de la imagen y la utilización de la luz como medio expresivo, modelando las formas y destacando las texturas”.

Este tipo de fotografía tuvo una importante resonancia internacional, generando movimientos paralelos como la Photographie pure francesa y la Straight photography estadounidense. Cabe remarcar el gran auge durante esta época de la prensa gráfica y las publicaciones, tanto de revistas como de libros ilustrados. La conjunción de fotografía y tipografía llevó a la creación del llamado “foto-tipo”, con un diseño racionalista inspirado en la Bauhaus". Una frase de su fundador fue "La forma sigue a la función", donde se buscaba la unión entre el uso y la estética. Para finales de los años veinte el expresionismo tenía 
alcances globales a los que Rulfo no fue ajeno. 


El remanso y la contemplación en su arte

Las imágenes de Juan Rulfo representan un remanso en la atribulada realidad que le tocó recibir y más tarde vivir, donde las imposiciones y la muerte fueron constantes, narraciones que exploran desde mente y corazón una estética alejadas de la apología de la violencia documental y si, retratos individuales de esa vida violentada por el Estado en donde aún hoy priva la negación, la corrupción, la falta de expectativas de desarrollo, el olvido y abandono.

Imágenes sutiles en blanco y negro que reconocen miradas que influenciaron la suya como la del fotógrafo Paul Strand, Cartier Bresson o el mexicano Nacho López. No creo en las casualidades o el destino, sin embargo Rulfo apareció junto a sus creaciones en plena época del Cine de oro mexicano, inmerso en una corriente artística internacional que marcó el futuro del arte en su búsqueda de identidades culturales e individuales.

El acertijo de la mente siempre será un cubo blanco que resolver, o se llena de creatividad o se vacía de talento, y así una y otra vez. Ya el célebre fotógrafo Edward Weston decía que “A través del ojo fotográfico se puede ver el mundo bajo una nueva luz; un mundo en su mayor parte inexplorado y desconocido; un mundo que aguarda ser descubierto y revelado”, y en Rulfo se conjugaba esta máxima.  La creatividad y la creación están unidas a la disciplina, a la información, al ensayo y error, y nuestro escritor observaba, analizaba y exploraba para poder así construir sus narrativas visuales, sus historias nostálgicas, sus denuncias poéticas.


El pasado, el presente y desgraciadamente el futuro están en muchas de las imágenes del jaliciense: el crimen de la pobreza, el polvo de la corrupción, la tarde soleada de la soledad. En todo está presente el ojo de la intuición, la textura de la nostalgia, el claroscuro de la razón, pero sobre todas las imágenes capturadas por Rulfo está el corazón puesto es su mirada. El encuadre preciso que el blanco y negro traducen a un idioma universal, que todo lo devasta y comprende. 

En la colección de imágenes está su mirada profunda que 
abarca el horizonte, el sonido del tambor abandonado, 
la danza en el páramo, las estructuras primitivas o los templos símbolos de la destrucción cultural, vías de ferrocarril confundidas por ir a ninguna parte, retratos, documentos, registros, todo dramatizado en tonalidades blancas, grises y negras, que al darles vida se convierten en cuentos, en animación cinematográfica, en literatura universal.




*Fotógrafo, lector de imágenes, periodista cultural. 
Texto leído en el homenaje a Juan Rulfo, en Espacio Catorce, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. 18 de mayo 2017